domingo, 16 de noviembre de 2014

El alma en la filosofía griega: Platón y Aristóteles

Las dos dimensiones del alma humana
Los filósofos griegos consideraron dos dimensiones en el alma humana:
- Alma como principio de vida, que tienen todos los seres vivos y les permite realizar actividades vitales que les diferencian de los seres inertes.
- Alma como principio de racionalidad, que permite a los hombres alcanzar el conocimiento y la ciencia y los diferencia del resto de seres.

Platón destacó la dimensión racional del alma defendiendo su carácter divino e inmortal. Aristóteles se focalizó en la dimensión vital admitiendo la existencia del alma no sólo en los hombres sino también en los animales y las plantas.

Funciones del alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva.


    - Alma vegetativa. Existe en las plantas, los animales y los hombres. Permite realizar las
    funciones vitales más básicas como la reproducción, el crecimiento y la nutrición.
- Alma sensitiva. Existe en los animales y los hombres. Permite el conocimiento inferior o sensible (la percepción), el apetito inferior (deseos del cuerpo como  el deseo sexual o las ganas de comer) y el movimiento local.
- Alma intelectiva. Solamente existe en los hombres. Permite las actividades propias del apetito superior (la voluntad) y del intelecto o entendimiento.


Interpretación platónica y aristotélica: hombre, cuerpo-alma y muerte

Platón consideraba al hombre como el resultado de una unión accidental entre el alma y el cuerpo. El cuerpo y el alma son entidades de diferente naturaleza que están obligadas a convivir provisionalmente. El cuerpo es corruptible y el alma es inmortal.  La muerte significa la separación del alma y el cuerpo. Platón considera que el fin de la vida del hombre está más allá de su vida en la tierra.
Aristóteles, también considera que el hombre está formado por cuerpo y alma. Pero frente a la concepción accidental de la unión de cuerpo y alma que tiene Platón, Aristóteles considera que esa unión es sustancial. Considera que no es posible la existencia de formas separadas; no existe el alma por un lado y el cuerpo por otro lado. Para Aristóteles el hombre es una sustancia compuesta de materia y forma: la materia del hombre es el cuerpo y su forma el alma. El alma no puede ser inmortal. Cuando el hombre muere se produce un cambio sustancial que supone la pérdida de una forma, la de ser vivo o ser animado, y la adquisición de otra por la forma, la de cadáver o ser inanimado.

Mis reflexiones
¿Qué es el alma? ¿Tenemos alma? son preguntas que todos nos hemos hecho en muchas ocasiones…
Antes de profundizar en las consideraciones que Platón y Aristóteles realizaron sobre el concepto del alma, la primera idea que se me venía a la cabeza al tratar de definir qué es el alma era la consideración espiritual e inmortal que existe sobre el alma en algunas religiones.
Una vez estudiadas las dimensiones y funciones del alma que definieron los filósofos griegos me parece que queda fuera de duda la existencia del alma, así como la importancia que la dimensión racional de la misma tiene en la concepción de los seres humanos y que nos diferencia del resto de seres.
Por otra parte, la consideración de inmortalidad o no del alma, es un dogma de fe, que ha sido tema de discusión a lo largo de los siglos y sigue siendo una cuestión vigente. Queda libre a la opinión de cada ser humano y a su fe creer o no si existe algo después de la muerte. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Laques

Laques es uno de los diálogos más importantes escritos por Platón durante su primera época (“diálogos de juventud”) o época socrática. En sus diálogos la discusión se centra en un tema ético que termina por enfrentar a los personajes.

Los personajes
Los personajes de este diálogo son Lisímaco, Melesías, Nicías, Laques y Sócrates.
Lisímaco y Melesías son hijos de personajes importantes de la política pero ellos no han hecho nada destacable en su vida y por ello se sienten avergonzados. Creen que sus padres no les exigieron ningún tipo de responsabilidad ni obligación y eso ha sido determinante en su vida. Ahora que ellos son padres tienen dudas de cuál es la educación más adecuada que deben dar a sus hijos para lograr que sean hombres virtuosos.
Nicias y Laques son dos generales de Atenas y personajes muy notables. Nicias había dirigido al ejército ateniense en varias batallas con coraje y dignidad. Laques era un general victorioso y un estadista ilustre. Lisímaco y Melesías les piden consejo a Nicias y Laques.
Platón incluye en el diálogo a su maestro Sócrates para aconsejar al resto de personajes en la discusión del tema que se plantean.


El argumento
Lisímaco y Melesías invitan a Nicias y Laques a dialogar sobre la mejor educación para sus hijos. Les piden consejo sobre la educación de sus hijos y les consultan sobre la conveniencia o no de que aprendan a luchar con las armas. Nicias piensa que es recomendable mientras que, por el contrario, Laques considera que no lo es.
Lisímaco propone que intervenga en la discusión el sabio Sócrates para tener una mayoría que de respuesta al problema. Sócrates critica de mano que soliciten su intervención por considerar que la decisión ha de ser la de la mayoría. Sócrates les dice que el principal objetivo de la educación es inculcar la virtud. Y para poder aconsejar cómo producir la virtud en los hijos hay que saber definir su significado, por ese motivo les pregunta: “¿qué es la virtud?” y más concretamente les pregunta por la parte que se refiere al valor.
Pero las definiciones de valor que dan los diferentes participantes son contradictorias. Laques dice que el valor consiste en mantenerse firme y no huir delante del enemigo. Luego lo define como la constancia. Por su parte, Nicias define el valor como la ciencia de las cosas que son de temer y de las que no lo son. Sócrates les va argumentando por qué cada una de sus definiciones son insuficientes e inadmisibles. El valor queda entonces sin ser definido por los participantes.
Laques es así, una de las obras de Platón en la que el tema que se plante queda sin una respuesta específica.

Mis reflexiones 
El tema sobre el que discuten los personajes es la correcta educación de los hijos. Platón plantea que la educación ha de ir dirigida a conseguir la virtud y dentro de esta el valor. Para Platón para ser virtuosos debemos educarnos en lo intelectual (pensamiento), lo ético (comportamiento) y en lo físico (desarrollo corporal). Pero en el diálogo Platón, de forma intencionada, no da su opinión sobre qué es la virtud sino que hace que los personajes planteen sus opiniones y que Sócrates se las rebata con argumentos. Queda así abierta la conclusión y hace reflexionar al lector sobre el tema planteado.
El tema de la educación de los hijos es un tema de gran importancia a lo largo de la historia. Saber cómo orientar a los hijos durante la infancia y la adolescencia es una tarea fundamental de los padres. La educación influye de forma muy importante en el desarrollo de los hijos y en su futuro en todos los ámbitos y por eso siempre es un tema que genera dudas en los padres sobre cuál es la mejor forma de afrontarla. 

Otro tema que también sale en el diálogo y me parece interesante es cuál es la opinión correcta ante un tema en el que se plantean varias posibles soluciones. Platón considera que lo que opina la mayoría no tiene por qué ser lo correcto sino que debe considerarse la opinión de quien tiene mayor conocimiento sobre el tema. Me parece una posición acertada pues en muchas ocasiones consideramos que la opción que piensa la mayoría es la opción correcta. Creo que considerar que lo que dice la mayoría o lo que se ha hecho siempre de determinada forma es lo mejor puede hacer que nos situemos en una posición cómoda frente a los problemas sin pensar que pueden tener diferentes soluciones a las que se plantean habitualmente.